¿Sabías que la respiración es clave para mantener un buen funcionamiento del suelo pélvico?
Sí, estáis leyendo bien. Que el problema se manifieste entre las piernas no significa necesariamente que la solución se encuentre a ese mismo nivel. De ahí, la importancia de abrir la mente y ampliar la visión que tenemos de nuestro cuerpo.
El diafragma es el gran aliado del suelo pélvico además de ser el músculo respiratorio más importante. Su forma de bóveda con inserciones en el borde interno de las últimas costillas, en las vértebras lumbares y en el esternón, separa el tórax del abdomen. Junto con la musculatura lumbar y el transverso abdominal, suelo pélvico y diafragma conforman la esfera abdomino pélvica.
El suelo pélvico es otra bóveda similar que sostiene la esfera abdomino pélvica por su parte más inferior adaptándose al movimiento y a las presiones que ejerce el diafragma en la respiración.

Por eso es tan frecuente que en consulta empiece los tratamientos de suelo pélvico hablando de la respiración.

Cuando inspiramos la cúpula difragmática baja y cuando espiramos sube.
Por tanto un diafragma tenso debido a problemas emocionales, alteraciones posturales, problemas respiratorios, etc, baja la cúpula diafragmática e incrementa la presión dentro de la esfera abdomino pélvica pudiendo ocasionar alteraciones en el periné, congestión en la pelvis menor, problemas en el retorno venoso, hemorroides…
Tener un diafragma relajado y móvil es fundamental para el buen funcionamiento de la esfera abdomino pélvica.
Normalizar las tensiones diafragmáticas desde la fisioterapia y la osteopatía a través de manipulaciones vertebrales, técnicas manuales locales, ejercicios respiratorios, reeducación postural, técnicas de relajación e hipopresivos entre otras, resulta uno de los objetivos más importantes en el abordaje del suelo pélvico.

